Otro año más nos reunimos los militantes y simpatizantes de Alianza Nacional para rendir homenaje a Ramiro Ledesma Ramos.
Este año se cumple el 75º aniversario de su asesinato por el Frente Rojo.
Aquí descansan los restos de casi 800 españoles, la mayoría de ellos no tenían la misma ideología de Ramiro, ni la nuestra, pero obviamente eso no impidió que las milicias del Frente Popular los aniquilaran.
Aquí están enterrados buenos compatriotas que por su forma de pensar; ya fueran conservadores, monárquicos, patriotas o simplemente católicos, estaban incluidos en en plan de exterminio del Comunismo Internacional liderado por la Unión Soviética de Stalin y perfectamente simbolizado en las Brigadas Internacionales a las que, por cierto, el hijo de Santiago Carrillo, actual rector de la Universidad Complutense, acaba de erigir un monumento en el campus. Y lo ha hecho en nombre de la libertad y la democracia.
Es aberrante pero es cierto, ésta es su democracia y ésa era su democracia.
La mayoría murieron por sus ideas políticas o convicciones religiosas.
Ramiro de Maeztu, también fusilado aquí, murió por las ideas expresadas principalmente en su libro “En defensa de la Hispanidad”, su última frase, aquí mismo, fue: “Vosotros no sabéis porque me matáis pero yo sí se porque muero”.
Por el contrario, Ramiro Ledesma no sólo murió por sus ideas, o por sus libros sino por todos sus actos, los ya realizados y los que iba a realizar. Él era un fascista y nunca separó la teoría de la práctica. Ramiro era la gran amenaza de la España democrática burguesa y del marxismo disgregador, ya que su proyecto esencial era éste: arrebatar al marxismo la bandera de la revolución social para darle un signo nacional.
Desde su adolescencia hasta su temprana muerte a los 32 años había invertido todo su tiempo, inteligencia y esfuerzo en escribir la novela “El sello de la muerte”; diversos artículos en prestigiosas revistas de pensamiento como “La Revista de Occidente” de Ortega y Gasset y la “Gaceta Literaria” de Ernesto Giménez Caballero; dos ensayos de filosofía, “El Quijote y nuestro tiempo” y “La filosofía: disciplina imperial”; dos libros en el año 35: “¿Fascismo en España?” y el insuperable “Discurso a las juventudes de España”; dirigió diferentes publicaciones entre los años 31 y 36: “La Conquista y del estado”, “El Fascio”, La revista “JONS”, “La Patria Libre” y “Nuestra Revolución” y por si fuera poco había fundado y dirigido las JONS, esto es las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, esto es, el fascismo español.
Los puntos básicos de ese fascismo hispánico son:
La supremacía del estado, constructivo y creador sobre individuos y grupos.
Crear un estado fascista genuinamente español, siguiendo los cauces y ejemplos del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán pero en una vertiente puramente española.
Para ello se fijó y admiró a dos corrientes políticas tremendamente dispares pero de auténtica raíz española como el Carlismo, defensor del patriotismo tradicional y ejemplo de las mejores virtudes de la raza frente al liberalismo extranjero y el sindicalismo revolucionario de inspiración soreliana que todavía estaba presente en la CNT y que en palabras de Ramiro “era capaz de movilizar las fuerzas del más heroico carácter revolucionario que existían en España, con formación anti-pacifista y guerrera. Un cuerpo de combate decisivo contra el estado burgués”, y que al principio de los años 30 no recibía consignas de fuera ni estaba sometido a una disciplina internacionalista.
Rotunda afirmación nacional, considerando el separatismo como alta traición.
Culto a la juventud, a la acción y al heroísmo.
Y finalmente, nacionalizar a las clases trabajadoras y hacerlas partícipes del rearme material y espiritual que precisaba España.
De forma muy resumida ésos son los puntos más destacados del pensamiento Ramirista y del Nacional Sindicalismo.
Para que este homenaje tenga un sentido pragmático podría ser una herramienta de interpretación de la realidad española actual, y haciendo un ejercicio de historia/política-ficción deberíamos hacernos y responder constantemente a la pregunta ¿qué haría y propondría hacer Ramiro hoy?, por ejemplo, con el tema candente y actual de los llamados “indignados” ; simple y llanamente, él nacionalizaría esa indignación y la convertiría en una herramienta revolucionaria y patriótica.
En su recuerdo y siguiendo su ejemplo debemos mantenernos firmes en nuestros ideales, no parar hasta conquistar los brazos y los corazones de nuestros compatriotas.
Porque todo está por hacer y el discurso y acción política de Ramiro es perfecto y necesario en la dramática situación que vive hoy España.
Ramiro Ledesma Ramos, PRESENTE!ARRIBA ESPAÑA!
Alianza Nacional-Madrid.